Las pezoneras son dispositivos, a menudo de silicona, que se colocan sobre el pezón durante la lactancia. Tienen múltiples usos e indicaciones, incluyendo la función de barrera frente al dolor, las molestias o los pezones agrietados y doloridos. En relación con los bebés prematuros, resultan especialmente útiles para ayudar a las madres de estos recién nacidos, que pueden enfrentarse a dificultades a la hora de establecer una lactancia exitosa. Uno de los beneficios del uso de pezoneras es su potencial para aumentar la producción de leche, algo que puede ser crucial para los bebés prematuros, quienes tienen necesidades nutricionales superiores a las de los bebés a término.1
Bebés prematuros y el papel de las pezoneras
Los bebés prematuros a menudo tienen dificultades para agarrarse al pecho de manera eficaz debido a que sus habilidades motoras orales están subdesarrolladas y a los desafíos físicos asociados con el nacimiento prematuro. Un estudio investigó a 34 bebés prematuros utilizando pezoneras de silicona ultrafinas.1 Se observaron las tomas con y sin pezonera. La transferencia media de leche fue de 18,4 mL en las tomas con pezonera, frente a 3,9 mL en las tomas sin pezonera. En este estudio también se analizó la duración de la lactancia y no se encontró diferencia en la duración cuando se usaban pezoneras. La duración media de la lactancia fue de 169 días, con un uso medio de la pezonera de 33 días.1
En un estudio previo con 15 bebés, el uso de pezonera aumentó la ingesta de leche.2 Un estudio más reciente encontró que el uso de pezoneras en bebés prematuros ayudaba en la transición de la alimentación con biberón a la lactancia materna.3
Las pezoneras pueden ayudar a facilitar la lactancia en bebés prematuros al proporcionar una superficie más pronunciada para que el bebé se agarre al pecho, alcanzando con mayor facilidad el paladar blando y estimulando el reflejo de succión, lo que puede favorecer una transferencia de leche más eficaz. Los estudios sugieren que el uso de pezoneras puede aumentar las tasas de éxito de la lactancia entre los bebés prematuros, contribuyendo así de forma indirecta a un incremento de la producción de leche materna.1,2,3
Un aspecto clave de la producción de leche es la relación oferta-demanda dictada por el comportamiento alimentario del bebé. La lactancia estimula la liberación de hormonas como la prolactina y la oxitocina, esenciales para la producción y eyección de la leche. Cuando los bebés prematuros se agarran y succionan eficazmente, envían señales al cuerpo de la madre para producir más leche.2,3
La investigación indica que la iniciación temprana del método canguro, o contacto piel con piel, combinada con el uso de pezoneras, puede mejorar los resultados de la lactancia en bebés prematuros. Las madres que utilizaron pezoneras reportaron una mayor confianza en su capacidad para amamantar, lo que también puede contribuir a un aumento de la producción de leche.3,4 El aspecto psicológico de la lactancia, incluyendo la confianza y comodidad materna, influye en el volumen y la producción de leche, lo que puede conducir a un proceso de lactancia más exitoso.
Las pezoneras como barrera para la cicatrización y su impacto en la transferencia de leche
El dolor y el traumatismo del pezón son problemas comunes durante la lactancia, con hasta un 58 % de mujeres y personas lactantes que reportan dolor y molestias durante las primeras 6-8 semanas de lactancia. La mayor prevalencia de dolor y traumatismo del pezón se observa en la primera semana tras el parto.5,6 El traumatismo del pezón también puede ocurrir en otros momentos a lo largo del proceso de lactancia.6 La anquiloglosia (conocida como “frenillo corto” o “tongue tie”) es otra causa frecuente de dolor y traumatismo del pezón. El traumatismo, el dolor y las molestias en los pezones son razones comúnmente citadas para interrumpir la lactancia antes de lo previsto.6,7
El uso de pezoneras puede proporcionar un alivio temporal, junto con el apoyo presencial para observar cómo se agarra y succiona el bebé, o hasta que se realice el tratamiento de la anquiloglosia.7,8 La introducción de pezoneras ayuda a las familias a continuar con la lactancia mientras se aplican distintos métodos de cicatrización, como la curación húmeda de heridas.9
Las pezoneras pueden actuar como barrera para favorecer la cicatrización y proporcionar alivio físico a las madres que experimentan dolor o molestias durante la lactancia debido a problemas como pezones doloridos o traumatizados. La investigación indica que muchas matronas, consultoras de lactancia y profesionales sanitarios recomiendan las pezoneras como intervención temporal.9,10
La alternativa a las pezoneras es extraer la leche manualmente o con sacaleches, o bien evitar dar el pecho en el pezón afectado hasta su curación, lo cual puede repercutir en la producción de leche. Al aliviar estas molestias, las pezoneras fomentan tomas más frecuentes, contribuyendo finalmente a establecer y mantener una producción de leche adecuada.11
Un estudio amplio realizado con 7.113 madres, con una tasa de respuesta del 72 % a los cuestionarios, encontró que el uso a corto plazo de pezoneras tuvo un impacto mayoritariamente positivo en la reducción del dolor del pezón y en la continuación de la lactancia.12Las mujeres que usaron las pezoneras durante más tiempo tenían más probabilidades de experimentar dificultades al volver a la lactancia sin pezonera y las consideraban un inconveniente.
Sin embargo, cabe destacar que, en este estudio, las mujeres que tendían a continuar con el uso de pezoneras a largo plazo eran más propensas a tener bebés prematuros o tardíamente prematuros, bebés con menor peso al nacer, ser primíparas, fumar, tener un IMC más elevado y ser más jóvenes, lo que subraya el impacto de diversos factores sociodemográficos en la duración de la lactancia.
Las participantes que continuaron con las pezoneras a largo plazo tenían más probabilidades de finalizar la lactancia antes de lo previsto. No obstante, es importante resaltar que en las mujeres multíparas no se observaron diferencias en la duración de la lactancia, independientemente de si usaron pezoneras a corto o largo plazo en este estudio.
El motivo más frecuente para usar pezoneras en este estudio fue la lactancia dolorosa, a menudo asociada a pezones doloridos o dañados. Cuando las pezoneras se utilizaron principalmente por este motivo, su uso tendió a ser a corto plazo y las tasas de lactancia fueron más altas. Por el contrario, cuando las pezoneras se emplearon debido a dificultades para agarrarse al pecho o preocupaciones sobre la producción de leche, la duración de la lactancia fue menor, lo que pone de relieve la importancia del apoyo especializado en lactancia.12
Dentro de este estudio se observaron experiencias tanto positivas como negativas. Es importante señalar que, aunque las pezoneras pueden resultar beneficiosas, no son una solución universal. Algunos bebés pueden no adaptarse a la pezonera como se esperaba, y el uso prolongado puede, en ocasiones, disminuir la producción de leche si el bebé no consigue estimular eficazmente el pecho.
Por ello, es fundamental que los profesionales sanitarios evalúen cada situación de forma individual, ofreciendo orientación y apoyo adecuados a las madres que usan pezoneras, y determinando el motivo de su uso para proporcionar un acompañamiento personalizado.
Reducir la dependencia de las pezoneras y la retirada progresiva
La decisión de introducir pezoneras debe tomarse de forma individual, siguiendo el apoyo y asesoramiento de especialistas en lactancia, asegurando que el agarre y la succión del bebé sean óptimos antes de su uso. También debe implementarse un plan para ayudar a las familias a retirar progresivamente las pezoneras, ya que su uso prolongado puede afectar la producción de leche materna y la duración de la lactancia, tal como señalan algunos estudios.
Formas de retirar las pezoneras
1. En primer lugar, analizar los motivos por los que se ha utilizado la pezonera para proporcionar un asesoramiento individualizado.
2. Brindar apoyo presencial para comprobar cómo se agarra y succiona el bebé sin pezonera.
3. Intentar alimentar al bebé sin pezonera y, si no es posible, comenzar la toma sin pezonera y, cuando se produzca la bajada de la leche, retirar la pezonera y volver a colocar al bebé en el pecho.
4. Probar diferentes posiciones de lactancia, como la posición bajo el brazo, reclinada o técnicas de agarre profundo, para facilitar la succión al retirar la pezonera.
5. Retirar la pezonera durante sesiones de piel con piel o intentar que el bebé se agarre al pecho cuando empieza a despertar de una siesta, aún medio dormido.
6. Extraer leche antes de la toma puede ablandar el pecho y facilitar que el bebé se agarre y succione correctamente; de manera similar, extraer la leche inicial y luego intentar que el bebé se prenda durante la bajada de leche puede favorecer que se agarre sin la pezonera.
7. Compresiones del pecho durante la toma si el bebé comienza a impacientarse sin la pezonera pueden ayudar a mantener el agarre y la succión.
8. La paciencia es clave, intentando mantener la lactancia lo más relajada posible. Puede requerir tiempo, por lo que tranquilizar a las familias y repetir todos los pasos anteriores de forma regular es fundamental.
Conclusión
Las pezoneras pueden desempeñar un papel importante en el aumento de la producción de leche en bebés prematuros al facilitar un agarre efectivo, mejorar la comodidad durante la lactancia y aumentar la confianza materna. Aunque no están exentas de limitaciones, cuando se utilizan de manera adecuada, las pezoneras pueden ayudar a las madres de bebés prematuros a superar los desafíos de la lactancia y garantizar que sus hijos reciban la nutrición necesaria para un crecimiento y desarrollo saludables.
En el caso de los bebés a término, las pezoneras pueden ofrecer alivio temporal y apoyo en la alimentación cuando hay dolor o lesiones en el pezón, pero debe proporcionarse un apoyo individualizado para alimentar con la pezonera y retirarla una vez que el pezón haya cicatrizado.
Este artículo científico ha sido redactado por un experto que ha recibido una compensación económica por parte de MAM. Publicado en octubre de 2025.
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