#pathtoparenthood

Nandtita - depresión posparto


Durante la mayor parte de mi vida, no estaba segura de querer ser madre.

El hecho de tener una relación atípica con mi propia madre y de experimentar algunos retos únicos en la infancia me hizo cuestionar la idea de la maternidad... parecía aterrador. Pero en el fondo, siempre había imaginado tener un/a hijo/a y sabía que era algo que quería para mí.

En el momento en que me decidí a hacerlo, también estaba terminando mi Máster en Negocios en la Universidad de Nueva York y me encontraba haciendo entrevistas con algunas grandes empresas, desde L'Oreal hasta Estee Lauder. Para alguien de fuera, habría sido el peor momento para quedarse embarazada, pero estaba convencida de que si me quedaba embarazada en octubre, no se me notaría y podría empezar un nuevo e intenso trabajo de marketing en la primavera siguiente. Me preocuparía por tener el/la bebé después de haber conseguido el trabajo, lo cual, en retrospectiva, no tiene ningún sentido, como tantas otras decisiones de fe.

Mi marido y yo nos quedamos embarazados enseguida, probablemente la única cosa que me ha resultado fácil. Estaba encantada y tuve un gran embarazo.

A esto le siguió una severa depresión posparto, pero también algunos cambios increíbles dentro de mí. Una epifanía emocional sobre mi nueva identidad como madre (no somos nuestros padres y madres, sino que somos quienes decidimos ser) y la eliminación inesperada de algunos problemas crónicos de salud física, en última instancia, me convirtió en una persona profundamente más feliz y saludable.

Las madres de todo el mundo dicen tener un vínculo indeleble con sus hijos. Resulta que eso es literalmente cierto. Durante el embarazo, las células migran del/de la bebé a la madre, donde permanecen durante décadas y tienen el poder de curar a la madre desde dentro.

Estoy eternamente agradecida por haber vivido este "Camino a la paternidad" por muy difícil que haya sido.

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